Para este tomo y en días de vacaciones, es bueno recordar que los mexicanos somos millonarios al tener uno de los edificios o si bien es mejor llamarlo Palacio Nacional, ubicado en el zócalo de nuestra ciudad de México, ya que estamos en el tema de salud, les recomendamos ampliamente una buena caminata al frente de este y sus alrededores, los servicios están dirigidos a personas que tienen especial interés en conocer Palacio Nacional con la atención y servicio de un guía, de lo contrario, pueden visitar el recinto de manera libre y sin costo, en sentido regular y ordinario, de martes a viernes entre las 10:00 y 16:45 horas. Sábados y Domingos entre 09:00 y 16:45 horas. No olvidemos nuestra cultura, nuestros valores, valorar a aquellos que dieron la vida por nuestra patria, aprendamos a ser un pueblo unido, con diferencias y defectos, por un mismo objetivo que es nuestro país. Unirnos pero en cuidar nuestro patrimonio, cuidar de nuestros vecinos, amigos, hijos, padres para que las futuras generaciones sigan protegiendo de nuestro país.
Hablar de la historia de este Palacio llevaría unas 5 páginas, pero les quiero platicar sobre el arte que hay dentro de él, no de las guerras ni de la revolución mexicana porque para eso vamos a la escuela, lo que debemos recordar es del arte creado por mentes brillantes mexicanas. Entre 1929 y 1951, el muralista Diego Rivera realizó cinco murales en la segunda planta en el tejado central, y el espacio de la escalera principal. Los cuales fueron restaurados durante el año 2009, con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia Mexicana. La narración visual es cronológica y esta lectura inicia a nuestra derecha, hecho seguramente simbólico para el artista, el recorrido visual tiene inicio con la obra El mundo prehispánico, 1929, donde el personaje central es el legendario Quetzalcóatl, situado debajo de un templo y un sol invertido rodeado de discípulos, el siguiente mural describe la lucha del pueblo y ejército mexicano contra la invasión norteamericana (1846-1848). En éste se aprecian detalles que resaltan la defensa de la ciudad de México. En el arco central del fresco de la escalera, Diego Rivera pinta lo que para él serían las dos grandes hazañas revolucionarias en la historia de México: la Independencia y la Revolución de 1910, en la siguiente obra se ilustra el Porfiriato y la Revolución Mexicana. La última parte de esta gran narración visual titulada México de hoy y mañana, 1945, muestra diversos hechos revolucionarios del siglo XX y ejemplifica la opresión de obreros y campesinos; así como las arraigadas creencias religiosas del pueblo. Aquí quedó reflejado el ideal comunista de Diego Rivera y sus aspiraciones políticas y sociales para el México del futuro. En los pasillos del primer piso del Palacio Nacional se encuentran otros murales de Rivera, sin perder la temática inicial, el primero de ellos, La gran ciudad de Tenochtitlán, datado en 1945, donde se aprecia este islote rodeado de montañas y volcanes.
Nuestro segundo mural, La cultura Purépecha, establecida en los estados de Michoacán y parte de Jalisco, narra escenas de la industria textil.
La cultura Zapoteca, establecida principalmente en la región central de Oaxaca es otro mural que representa la vida cotidiana caracterizada por actividades artesanales como el trabajo de la filigrana de oro para la creación de joyas. El trabajo del oro y la joyería fueron algunas de las actividades económicas más importantes para este pueblo.
La siguiente obra de Rivera se titula La Cultura Totonaca, 1950, cultura situada al norte de Veracruz. En la parte central de este mural, se ve la ciudad de Tajín, en ella se practicaba el juego de pelota y la danza del volador.
Seguido de este mural se encuentra La producción de hule, pequeña obra que relata el uso que le daban a la savia del árbol del Tule, con la cual elaboraban las pelotas utilizadas en el juego ceremonial.
El Cultivo del maíz, la siguiente obra, se refiere a la importancia que este grano tenía para la gastronomía mesoamericana y que junto con el frijol, el chile y la calabaza se convirtieron en la base de la alimentación indígena.
En La Cosecha del cacao se expone este hermoso árbol cuyo fruto mezclado con agua produce el chocolate, bebida ceremonial reservada para los nobles y sacerdotes. El cacao también tuvo funciones monetarias para las diferentes transacciones comerciales a lo largo y ancho de Mesoamérica.
El último mural titulado El Desembarco de los Españoles en Veracruz, aborda con gran simbolismo el tema de la llegada de los barcos españoles a las costas de Veracruz y la Conquista de México.
Palacio Nacional que se sitúa al oriente de la Plaza de la Constitución, es el edificio más grande entre los que rodean el Zócalo de la Ciudad de México y uno de los conjuntos arquitectónicos de mayores dimensiones del país. Los cuatro rostros pétreos de Palacio Nacional son poco mencionados, sin embargo cuentan con grandes maravillas y simbolismos, les hacemos la cordial invitación asistan y conozcan más de nuestros edificios donde pasamos por las calles pero no dentro de ellos. Además de que en las calles aledañas encontraran miles de comercios inimaginables de productos para belleza, fotografía y joyerías que son lo que más destaca en su alrededor.




