CREATIVE MIND

"La salud humana es un reflejo de la salud de la tierra." -Heráclito

LOS BUENOS AMIGOS

Siempre he escuchado que los amigos pueden contarse con los dedos de una mano, y que sobran dedos. Yo como soy muy amiguera siempre he creído que en mi caso no es así, que yo tengo muchos más.

Mi amigo más antiguo, data de mis 12 años- él tenía 13- y fuimos novios un día y medio. Hoy por hoy seguimos siendo amigos. Tuve dos amigas muy queridas mientras estudiaba actuación; una de ellas se fue a vivir a Cuernavaca, ya no continuó actuando, un mal día perdí su teléfono y es de esas extrañas personas que no tienen FB ni Twitter, por lo que no he vuelto a saber de ella. Con la otra, América, me pasó algo muy triste, un día después de muchos años nos reunimos a tomar litros de café y a conversar de los viejos tiempos, nos reímos mucho y volvimos a reunirnos un par de veces a hablar de las mismas cosas de antaño, sólo para darnos cuenta de que ya no teníamos nada de qué hablar que no fueran las mismas y trilladas historias de nuestros comienzos en la Actuación. Lo único que teníamos en común en esos momentos era el nerviosismo por haber tomado tanto café. Fue uno de esos casos de muerte natural.

Por supuesto están todas esas amistades de novela, película u obra de teatro, que a base de convivir con tanta intensidad durante el proyecto que hemos compartido, se convierten en nuestros amigos íntimos. Al terminar el proyecto en turno, cada quien comienza uno nuevo y cuando se los encuentra uno, todo son abrazos y promesas de comidas, reuniones etc. Pocas veces cumplidos. Y qué decir de aquellas amistades que se hacen en pareja, y que cuando ésta se rompe, toman partido. Es decir no eran tan amigos. O a los que les prestamos dinero en un momento crítico de sus vidas, sólo para terminar perdiendo el dinero y al "amigo".

La peor pérdida que tuve en ese sentido, fue un tío político muy querido que fue casi un padre para mí, me enseñó a manejar e incluso me entregó cuando me casé. Un mal día tuvo algún problema económico y me propuso venderme un cuadro muy significativo para él. Era un ángel del pintor Chucho Reyes, mi tío decía que era su ángel de la guarda, y en el fondo creía que le debía esa vida tan longeva, -vivió como 96 años- Yo le ofrecí prestarle el dinero pero él insistió en venderme dicho cuadro. Él le puso precio, bastante alto por cierto -me fue difícil reunir esa cantidad- y se lo compré. Se mostró muy triste al tener que entregármelo y yo, tontamente, accedí a darle un tiempo para que se "despidiera de él" por supuesto pasaban los meses y nada que me daba el dichoso cuadro. Un día se lo pedí y me dijo a voz en cuello que yo ya deseaba que falleciera, nada más falso. Finalmente se alejó y no supe ni cuando murió, no me avisaron. Me enteré como 2 años más tarde, y comprobé la veracidad de la sabiduría popular que reza que Jamás hay que hacer negocios con la familia, y yo agregaría con los amigos. Me quedé sin dinero, sin cuadro y sin tío.

Tengo amigas entrañables que han hecho mi vida más luminosa, que han estado a mi lado en las buenas y en las malas. Los amigos son esos hermanos que hemos elegido.

A los amigos hay que cuidarlos como plantas; escucharlos, interesarnos en sus vidas, ayudarlos, procurarlos, compartir los momentos de dicha y sufrimiento. Pero por más que pienso y pienso, creo que me siguen sobrando los dedos de una mano para contarlos.