HEALTHY LIVE

No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos. -Johann Christoph Friedrich Schiller

EJERCICIO PARA ADULTOS MAYORES

Que tal mis chavos grandes, ahora vamos hablar acerca de cómo llevar una vida saludable con ejercicio para nuestra vejez o bien para nuestros padres o abuelos, es importante saber muchos factores al respecto. La práctica constante y controlada de actividad física es considerada una potente herramienta modificadora de los factores fisiológicos e histológicos que influyen en el desarrollo de patología crónica. Por lo tanto, nos encontramos ante un reconocido instrumento con capacidad rehabilitadora y preventiva.

La actividad física realizada de manera regular y controlada origina cambios en el organismo. Estos cambios modifican los factores de riesgo de las patologías de tipo cardiovascular y pueden dividirse en dos grupos en función de la forma de interacción que generan sobre el cuerpo humano.

La práctica de actividad física de forma regular en las personas de edad avanzada con riesgo tiene como objetivo específico sobre el sistema cardiovascular favorecer y garantizar una correcta función miocárdica. Por otro lado es interesante detectar como el ejercicio físico también tiene efectos beneficiosos sobre los factores que intervienen indirectamente en el desarrollo de situaciones de riesgo coronario, como puede ser la obesidad, la hipertensión, la concentración de lípidos plasmáticos, este último quiere decir que se requiere un volumen de trabajo suficientemente elevado. Probablemente, los programas de ejercicio en los que el objetivo es la mejora del fitness con tres sesiones de entre 20-30 minutos a la semana de trabajo dinámico son insuficientes para obtener cambios significativos en las lipoproteínas plasmáticas.

El ejercicio aeróbico constante en forma de pilates, yoga, fitness, bicicleta, caminar y correr muestra grandes beneficios. Igualmente, el entrenamiento interválico en bicicleta tiene buenos resultados.

El estudio realizado sobre 18 ensayos clínicos canonizados recogía una muestra de 1423 mujeres posmenopáusicas y las incluía en un programa de trabajo de resistencia o de fuerza para ver su efecto en la densidad mineral ósea. Tanto el trabajo de resistencia como el de fuerza mejoraban el parámetro citado en la columna, siendo mejor el resultado en el caso de que se combinaran ambas cualidades físicas. El ejercicio aeróbico moderado en forma de caminar, mejora la densidad ósea de la columna y cadera.

Otro de los efectos de interés del ejercicio, en pacientes de edad avanzada, es la prevención de caídas y con la consecuente reducción de fracturas. El trabajo de la elasticidad muscular, fuerza, propiocepción y coordinación favorece una disminución de las caídas. Skelton y Beyer (Skelton and Beyer 2003) destacan la importancia del trabajo del equilibrio con el objetivo de prevenir las caídas en las personas mayores. Existen diferentes trabajos prospectivos que muestran que la actividad física previene las fracturas. Parece claro pensar por tanto, que el tipo de ejercicio que mayores beneficios genera sobre las personas que tienen osteoporosis es el trabajo aeróbico de media-alta intensidad. Se debe de realizar siempre y cuando la forma física de la persona lo permita.

Antes de acudir por si mismos a cualquier gimnasio o entrenamiento acudan a su médico ya que pueden influir el organismo de cada persona y/o que no se permita ningún tipo de ejercicio por el tipo de enfermedad que se presente.

A cuidarse y nutrirse en todos los aspectos para que en todo momento de nuestra etapa estemos sanos.

¡Amen su cuerpo y espíritu!